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martes, 7 de abril de 2009


Lineamientos para el Tratamiento de un Paciente con Sobrepeso u Obeso
Que no te engañen

Alimentación:

El manejo del paciente con exceso de peso consiste en proporcionar durante al menos 6 meses un plan nutricional, en conjunto con un programa de ejercicio aeróbico, que deberán seguirse de por vida. 

La educación por parte del nutriologo es esencial par
a que estos cambios formen parte del paciente y no sean solo mientras este controlado.

El plan nutricional incluye instruir a los pacientes y familiares sobre las modificaciones en su dieta y actividad física.

Inicialmente todo paciente que curse con sobrepeso debe ser sometido a una disminución gradual de las calorías que habitualmente consume, que deberá generar una perdida de peso semanal no mayor a 1 kg por semana. Perdidas mayores se deberán valorar por el profesional.

En general se recomieda una dieta entre 1000 y 1200 Kcal/día para mujeres y de 1200 a 1800 para hombres, la cual debe ajustarse al cálculo del metabolismo basal y actividad física del paciente.

Lo que es la Mercadotecnia...

Dietas que se deben evitar

* Las que prometen reducir más de 1 kg por semana.
* Aquellas que afirmen que no se pueden mezclar alimentos.
* Aquellas que pidan omitir por completo algún grupo de alimentos.
* Las que necesitan necesariamente suplementos de algún tipo.
* Las que afirman que uno puede comer todo lo que uno desean cantidades elegidas, junto con algún producto especial. 
* Dietas que aseguren que ciertos productos queman grasa.
* Las que promueven periodos de ayuno de manera rutinaria.
* Dietas que prometan modificación permanente del metabolismo.

Productos que debes evitar.

* Los geles quemadores de grasa que prometen bajar tallas en minutos.
* Plásticos o fajas para sudar.
* Inyecciones para quemar grasa.

Ejercicio:

La Asociación Americana de Cardiología recomienda que las personas hagan ejercicio al menos 30 minutos 3 o 4 veces por semana.

Todas las personas podemos y debemos hacer ejercicio, excepto aquellas con problemas médicos graves o crónicos no controlados, o que padezcan de enfermedades cardiacas, ellas deben consultar con un médico antes de comenzar un programa serio de ejercicio.

Si tienes dudas sobre algún tema informate bien con tu profesional de la salud; recuerda que el beneficio es para ti

Una Alta Calidad de Vida no es lo que podemos comprar... es lo que podemos disfrutar, Cuidate!!


martes, 10 de marzo de 2009

Tu trabajo no te permite hacer dieta??

Ocho o más horas de jornada laboral parecen poner en peligro cualquier régimen alimenticio saludable. Pese a las galletitas, frituras y comida rápida que "acechan", una nutricionista comentó que "llevar una alimentación sana y equilibrada no es tan difícil como parece"

A la pregunta inicial de esta nota acerca de si es posible estar fuera de casa 12 horas al día y comer sano, la profesional consultada respondió con otra pregunta: ¿Quién dice que comer fuera de casa es sinónimo de comer mal?

Al parecer, pese a que mucha gente que trabaja en oficinas a menudo descuida su alimentación, comer sano fuera de casa es sólo cuestión de organizarse.

Quien quiere comer "sano" y no caer en la tentación de sandwichs, snacks o comida rápida suele recurrir al tupper con algo de la cena, lo cual acaba siendo aburrido porque comer siempre lo mismo no le gusta a nadie. Así, se suele almorzar poco y sin ganas, para luego excederse a la hora de la cena.

"Alimentarse saludablemente no implica una vida de restricciones. Nada más alejado de la realidad que creer que comer poco es signo de buena dieta", aseguró la licenciada en Nutrición Vanesa Weisinger, quien agregó que "para una correcta nutrición es fundamental un estilo de vida saludable que comprenda una alimentación balanceada, acompañada por la práctica regular de actividad física".

La variedad de lo que se come, junto con la mesura, el tamaño de las porciones y el control de las cantidades es la clave del éxito del plan alimenticio.

Según explicó Weisinger, "la alimentación debe adaptarse al tipo de trabajo; es muy diferente lo que necesita comer una persona que realiza tareas que requieren esfuerzo físico, que alguien que trabaja sentado durante muchas horas en una oficina".

Recomendaciones para quien almuerza fuera de su casa
• Planificar la alimentación de todo el día antes de salir de casa
• Al levantarse tomar un completo desayuno (licuado, tostada o cereales, y una fruta ayudará a comenzar el día con más energía)
• Llevar al trabajo las colaciones que consumirá durante el día (algunas opciones pueden ser un yogur descremado saborizado o con frutas o cereales, cuatro galletitas, una fruta chica, un vaso de ensalada de frutas o una gelatina dietética)

De esta forma, evitará el consumo incontrolable del famoso paquete de galletitas arriba del escritorio, o de la docena de frituras que compramos entre todos.

A la hora del almuerzo, si prefiere despejarse y salir a comer a un restaurante, es recomendable un lugar que disponga en su menú de alternativas bajas en grasa o su versión light: carnes magras (lomo, pechuga) a la plancha, parrilla, al horno y de guarnición puede ser vegetales crudos, vegetales al vapor.

"Comer con calma y después dar un paseo de diez minutos, favorece la digestión, y permite desconectarse para volver a la oficina", destacó la profesional.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Efecto del Ginseng (Panax Ginseng) Chino o Coreano sobre el rendimiento físico y mental.rendimiento fisico y mental en los ejercicios

En este artículo me referiré al Ginseng Chino o Coreano (Panax Gingsen) y su efecto en el rendimiento físico y mental, exclusivamente. El ginseng es una planta cuya raíz contiene ginsenósidos como agentes activos. La raíz de ginseng es cosechada cinco o más años después de que se sembró y contiene 1-2% de ginsenósidos. Los extractos estandarizados contienen 4%. Al ginseng se le considera un adaptógeno, es decir, ayuda a la normalización de las funciones del cuerpo alteradas por el estrés, más no se considera un estimulante como lo es la cafeína. Esta última la encontramos en prácticamente todos los refrescos embotellados sabor con gas sabor cola y, obviamente, en el café. El estrés puede ser causado por calor, frío, ejercicio, trauma, desveladas, radiación, infecciones, estrés sicológico. Por su parte, un adaptógeno no causaría efectos colaterales. El ginseng ha mostrado efectos inmunoestimuladores, es decir, mejora la función inmune. El sistema inmunológico es el encargado de la defensa del organismo contra agentes externos que pudieran ser causantes de enfermedades y esto se traduce en una mayor resistencia a enfermedades infecciosas. El ginseng también muestra actividad antioxidante por medio del aumento del contenido de glutatión en el hígado (el glutatión es un potente antioxidante natural que producimos en el cuerpo y su acción es favorable al organismo). Los ginsenósidos también estimulan la producción de óxido nítrico (el óxido nítrico es una sustancia natural producida por el cuerpo y es favorable al organismo) por las células del sistema inmune, del endotelio vascular (capa de los vasos sanguíneos que tiene contacto con la sangre) y tejido eréctil. Dado que el ginseng muestra mecanismos múltiples que tienen relevancia sobre el rendimiento físico estos podrían ser los responsables del efecto antiestrés del ginseng.


Se han publicado estudios sobre el ginseng y el rendimiento físico tanto con efectos favorables como con efectos nulos. Esto se debe a dos causas principales: a) la duración y b) la cantidad de ginseng. El tiempo de uso del suplemento debe ser por lo menos de 8 semanas, la cantidad debe ser de la adecuada, ya sea de extracto estandarizado o de raíz pulverizada.


Así, bajo condiciones apropiadas, el extracto de raíz de ginseng puede aumentar la fuerza muscular (medida en un aparato llamado dinamómetro) y la capacidad de trabajo aeróbico (medido en bicicleta estacionaria llamada cicloergómetro). Los que nos dedicamos a la práctica del acondicionamiento físico preferimos medir la fuerza con barras libres y medimos una repetición máxima y para capacidad de trabajo aeróbico preferimos caminata, trote o carrera., ya que contamos con normas estandarizadas y reconocidas internacionalmente.
Otros estudios muestran que el ginseng es útil en mejorar la función pulmonar y en disminuir el tiempo de reacción en varones mayores de 40 años y en mujeres de 30 años en adelante. Esto es importante en deportes donde hay que reaccionar de forma muy rápida, por ejemplo: béisbol, básquetbol, tenis, etc. Parece que el efecto del ginseng sobre el rendimiento físico en atletas es útil en los no competitivos mayores de 40 años y de poca utilidad en atletas más jóvenes. Los atletas bien entrenados podrían no tener efectos más allá que el efecto placebo, excepto, posiblemente, durante periodos de entrenamiento físico intenso. También podrían disminuir los efectos deletéreos del sobreentrenamiento.


¿Es el ginseng seguro para la salud? Sí lo es; tiene una historia de uso de más de 2000 años y hasta la fecha no se han mostrado efectos negativos a la salud del ginseng consumido vía oral como auxiliar en el rendimiento físico. Además, el ginseng no es un estimulante y no resulta positivo en las pruebas de sustancias prohibidas.

Actualmente no hay riesgo de ser descalificado por el uso de ginseng en eventos deportivos donde se realicen pruebas de drogas, de tal forma que el ginseng es mucho más seguro que la cafeína, la cual consumimos millones de personas prácticamente a diario. Es más, se pueden consumir sustancias prohibidas por los comités deportivos en medicamentos que contienen pseudoefedrina o fenilpropanolamina y se compran sin receta médica, tal es el caso del desenfriol D, entre muchos otros.


En resumen, los suplementos de Panax Ginseng pueden aumentar el rendimiento físico y mental si se toman por el tiempo adecuado y en las dosis suficientes. Se pueden mostrar beneficios mayores en sujetos con poco acondicionamiento físico y también en mayores de 40 años.

Recuerde que todo programa de ejercicio debe ser diseñado con los principios científicos de las ciencias del ejercicio y debe ir aunado a una adecuada alimentación de acuerdo con las características y metas de la persona. Si desea utilizar ginseng asesórese con su profesional de la salud familiarizado con el uso de suplementos.

Felipe de Jesús García López (Mérida, Yucatán, México).
Nutriólogo Posgraduado en Ciencias del Deporte opción Biología
Entrenador Personal Certificado. Especialista Certificado en Acondicionamiento Físico y Fuerza

miércoles, 26 de septiembre de 2007

LA GOTA.

Es un trastorno hereditario del metabolismo de las purinas (componentes de ciertas proteínas, las nucleoproteínas), por el cual se acumulan concentraciones anormales de ácido úrico en la sangre. Como consecuencia, se forman unas sales (uratos de sodio) que pueden depositarse en articulaciones pequeñas y tejidos vecinos (tofos).

Estos depósitos a su vez pueden dañar las articulaciones y dar lugar a una artritis crónica. La enfermedad, que suele ocurrir después de los 35 años, se caracteriza por dolor artrítico por lo general localizado en un ataque súbito que se inicia en el dedo gordo del pie y que continúa hacia arriba por la pierna.

La hiperuricemia es una concentración de ácido úrico en sangre por encima de 7 miligramos por decilitro. La hiperuricemia no necesariamente se acompaña de gota o de litiasis renal, en cuyo caso se denomina hiperuricemia asintomática. Sin embargo a mayores niveles de ácido úrico, las posibilidades de sufrir gota aumentan significativamente.

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas son más frecuentes y prolongados. En cuanto a los ataques, se sabe que tienen relación con la alimentación, la obesidad, la ingesta de bebidas y los ejercicios excesivos.


El tratamiento de la hiperuricemia comprende la dieta y agentes reductores del ácido úrico. Actualmente la dieta no tiene el papel fundamental que ha tenido en épocas anteriores en el tratamiento de la hiperuricemia ya que los agentes farmacológicos son muy eficaces y, además, es necesario seguir una dieta muy pobre en purinas para conseguir descensos moderados de los niveles de ácido úrico.

Una dieta con restricción estricta en purinas puede descender el nivel de ácido úrico entre 0,6 y 1,8 miligramos por decilitro de sangre. Sin embargo, el consejo dietético sigue siendo importante para el control completo del paciente con hiperuricemia.


Adecuar la ingesta calórica para conseguir el normopeso de forma progresiva y no brusca (el ataque de gota puede ser provocado por una comida muy copiosa o, paradójicamente por un ayuno).

Reducir las purinas de la dieta para ayudar a que descienda el valor de ácido úrico en sangre. Se debe disminuir el consumo de alimentos ricos en purinas (vísceras, carnes, pescados azules, marisco...). Las legumbres tienen un contenido moderado en purinas (consumir tan sólo una vez por semana).

Reducir o suprimir las bebidas alcohólicas ya que pueden dar lugar a una crisis aguda de gota (incrementa la producción de ácido úrico).

No excederse en el consumo de grasas, ya que la excreción de suratos por la orina tiende a reducirse y puede favorecer la formación de cálculos en el riñón.

Aumentar el consumo de hidratos de carbono complejos frente a los sencillos y las grasas. Una dieta rica en cereales, féculas y verduras pobre en purinas, estimula la excreción de uratos.

Beber dos litros y medio de líquidos al día: alimentos y bebidas (agua, infusiones, zumos, gelatina).

ALIMENTOS ACONSEJADOS

Leche y lácteos: Leche y yogur desnatados, queso fresco y requesón, quesos especiales con porcentaje de grasa modificada estilo "manchego" y quesos blancos desnatados.

Carnes, pescado, huevos y derivados: Limitar la cantidad de consumo de estos alimentos; pollo sin piel y carnes con poca grasa, pescado blanco y huevos.

Cereales y patatas: Patatas (fécula), arroz, pastas alimenticias y otros cereales.

Legumbres: Pueden tomarse una vez por semana. Se recomienda combinar con papas o arroz y verduras bajas en purinas y no incluir ingredientes de origen animal ni demasiadas grasas.

Verduras y hortalizas: Crudas, cocidas y en puré, salvo las flatulentas y las ricas en purinas.

Frutas: Frescas a ser posible con piel y bien lavadas, batidas, cocidas y al horno, salvo las indicadas en "alimentos limitados".

Bebidas: Agua bicarbonatada, infusiones, zumos naturales y licuados de frutas.

Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla, margarinas vegetales, mejor en crudo.

RECOMENDACIONES DIETETICAS

Etapa de remisión tras crisis aguda:

- Si la persona tiene sobrepeso u obesidad, programar una dieta más equilibrada y ajustada en calorías hasta lograr el peso adecuado.

- Consumir gran variedad de alimentos de acuerdo con el plan dietético aconsejado.

- Preferir los lácteos descremados para reducir la energía y el margen de grasa de la dieta.

- Evitar la ingesta de alcohol. Sólo aporta calorías vacías y aumenta la producción de ácido úrico y triglicéridos en sangre. (Aproximadamente un 75% de las personas con gota padecen hipertrigliceridemia).

- Está permitido el consumo de café, té, cacao y chocolate. Estos alimentos contienen metilxantinasas, así como cafeína o teína, con semejanza química a las purinas, pero que no se transforman en ácido úrico.

- Tomar suficiente cantidad de líquidos, para prevenir la litiasis, especialmente si existen antecedentes de cálculos o se utilizan medicamentos uricosúricos. Al alcalinizar la orina aumenta la solubilidad del ácido úrico (aguas bicarbonatadas).

- Excluir las vísceras y despojos, pescado azul, extractos y caldos de carne, salsas de carne, marisco y verduras ricas en purinas.

- Reducir la frecuencia de consumo o la ración de: Carnes, aves, pescado blanco y derivados.

- Legumbres, sobre todo lentejas, habas y guisantes secos. Contienen una cantidad moderada de purinas. No es necesario suprimirlas por completo, ya que su consumo es bajo.

- La cantidad de aceite viene dada en función del margen de grasa de la dieta. Siempre que sea posible, emplear el aceite y la margarina vegetal como aliño en crudo, mejor tras el cocinado, para controlar la cantidad.

- Preferir alimentos jugosos y poco grasos. Utilizar salsas y guarniciones bajas en grasa: a base de hortalizas, salsas con mínima cantidad de ingredientes grasos (evitar las ricas en nata, quesos grasos, aceites y mantequilla).
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lunes, 30 de julio de 2007

Productos Light
Sin fórmulas mágicas


La lectura de las etiquetas es fundamental para el consumidor porque algunos de ellos no son tan "light" como intentan parecer

¿Qué es un producto light?

Un producto light es aquél cuyo aporte energético -la energía se mide en calorías y en julios- es al menos un 30% más bajo que el de su alimento de referencia, es decir, el mismo alimento pero en su versión natural. La reducción energética se consigue disminuyendo la cantidad o sustituyendo los azúcares o las grasas por otros componentes menos calóricos.

¿Son realmente útiles o necesarios?

En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de productos, si bien se consideran adecuados para quienes deben limitar el aporte energético de su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad.

Aclarando conceptos importantes

  • Los productos light no son adelgazantes
  • El hecho de que aparezca en los envases la palabra light, "sin azúcar añadido", "bajo en grasas" o similares, no significa que sean adelgazantes. Es verdad que su aporte calórico es inferior respecto a los alimentos a los que imitan, pero algunos de ellos contienen grasas y azúcares en cantidades significativas. Tal es el caso de la mayonesa, los quesitos o el paté, alimentos ricos en grasa por naturaleza, aun tratándose de sus versiones ligeras.

    Esto se traduce en que el consumidor que hace uso de estos productos debe moderar de igual modo la cantidad o ración. De no ser así, sus efectos resultan contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumentos de peso. Para tener una idea más clara, una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa. Por tanto, si la persona cae en el error de que por ser un producto light puede tomar el doble o mayor cantidad, al final estará consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa convencional.

  • Su empleo indiscriminado puede alterar la salud
  • Si se abusa de ellos aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales. Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, consumidos sin exceso ni defecto. Si se sustituye muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light, puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales; es decir, aquellos que el organismo no puede producir por sí solo, más aún si el conjunto de la dieta no está correctamente diseñada. La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y de vitaminas liposolubles o solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia.

    Por otro lado, si se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el normal funcionamiento del organismo también puede verse alterado. Esto último sucede si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales y sus derivados (pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres, verduras y frutas, dulces. Y la situación se agrava si a ello se suma el empleo de productos "sin azúcar". Si no se consume la cantidad adecuada de hidratos de carbono -nuestro principal combustible energético- se produce un "autoconsumo" de las propias reservas corporales de efectos perjudiciales para la salud.

  • Imprescindible leer las etiquetas
  • Antes de introducir un producto light en la dieta hay que leer los datos que indica su etiqueta, en especial en lo referente al etiquetado nutricional y la lista de ingredientes, que por ley se presentan en orden decreciente a su peso; es decir, el de más peso es el que primero aparece, incluidos los aditivos.

    Conviene comparar la lista de ingredientes del producto light con la del alimento tradicional de referencia, así como la composición energética y nutricional de ambos, no sólo por cada 100 gramos, sino también teniendo en cuenta la porción o ración de consumo, puesto que puede haber más de una sorpresa. Por ejemplo: si se compara la composición de dos tipos de galletas, ligeras y normales, por 100 gramos, la diferencia en calorías puede ser notable, pero ya no lo es tanto si se toma como referencia la ración de cuatro unidades.

  • La comparación de las características de los productos light y sus equivalentes tradicionales permite establecer si en verdad son adecuados o no a las necesidades de la persona, conocer la composición de lo que se está comiendo, así como la relación entre calidad y precio.

  • Comer light sin productos light
  • En general, las personas buscan comer alimentos de similares características a los tradicionales, pero de menor aporte energético. Desde el punto de vista dietético y nutricional resulta adecuado que el consumidor desee alimentos menos grasientos y con menos azúcares, si bien cabe tener en cuenta que para ello no es indispensable recurrir a los productos light. Comiendo menos de 'ciertas cosas' y cocinando los alimentos de la manera adecuada, se consigue reducir las grasas y los azúcares sin necesidad de optar por los productos light, que por lo general son más caros y no resultan tan apetecibles como los alimentos a los que pretenden imitar.

Variedades de productos light

  • Productos con menos grasa
  • Son útiles para diversificar la alimentación de quienes tienen que controlar la cantidad de grasas de su dieta, como en caso de hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, ciertos trastornos hepáticos o de la vesícula biliar, problemas pancreáticos y de exceso de peso. Los de mayor empleo son: salsa fina tipo mayonesa ligera, margarina y mantequilla light, quesos y jamón cocido bajos en grasa, leche y yogures desnatados, etc.
  • Productos con menos azúcar o sin azúcar
  • Son útiles para quienes han de controlar el consumo de azúcares, como es el caso de la diabetes, de la hipertrigliceridemia, del sobrepeso y de la obesidad. Hay que destacar que no todos los productos en los que se incluye el mensaje "sin azúcar", "sin azúcar añadido", "con fructosa", "apto para diabéticos" son light o bajos en calorías. Son bajos en calorías si emplean edulcorantes no calóricos, mientras que si incorporan fructosa (azúcar presente en frutas, hortalizas y miel) en lugar de sacarosa o azúcar común, pueden aportar la misma energía o incluso algo más que los alimentos convencionales, en función del resto de sus componentes, por lo que no serían adecuados para quienes tienen exceso de peso.
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Los peligros de las dietas milágro

Las dietas milagro presentan peligros para la salud de quienes las practican, especialmente problemas cardiovasculares, según advirtió ayer el vicepresidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), Antonio Villarino.

Este tipo de régimen sólo es recomendado por médicos y dietistas "desalmados y poco científicos", añadió.Este fenómeno constituye un problema cada vez más abundante entre la población, sobre todo entre mujeres, detalló Villarino, que responsabilizó en gran parte sobre esta situación al "bombardeo" ejercido por los medios de comunicación para que la sociedad haga dietas milagro.

Estas dietas se practican durante todo el año, aunque es a partir de mayo cuando se intensifican, con la llegada del verano, si bien en agosto disminuye su seguimiento, explicó el representante de Sedca. "Hablamos en femenino" cuando se hace referencia a las personas que principalmente las llevan a cabo, al ser las mujeres las principales "seguidoras" de este tipo de régimen, señaló el experto.

Las dietas milagro son recomendadas por dietistas y endocrinólogos "desalmados con tintes pseudocientíficos que recurren a dietas que creen mágicas para perder peso", detalló Villarino, que indicó que estas dietas son poco peligrosas "si no se llevan a extremos". Si se siguen de forma estricta, podrían afectar principalmente al funcionamiento del sistema cardiocirculatorio, apuntó.

En cuanto a la campaña de control sobre la publicidad de las dietas milagro puesta en marcha por el Ministerio de Sanidad y Consumo, Villarino la valoró positivamente, si bien consideró "complicada" la intención debido al tipo de propaganda que en ocasiones se realiza de estas dietas. La idea es "buena" pese a que primero hay que analizar hasta qué punto ese control será válido ante los anuncios que contienen publicidad engañosa.

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viernes, 20 de julio de 2007

Dietas peligrosas

Muchas son las dietas que pueden poner en peligro nuestra salud, a veces se ponen de moda y están en boca de muchos de nuestros conocidos. Desconfía de toda dieta que te prometa una rápida pérdida de peso y que te prohiba comer algunos tipos de alimentos o te proponga comer solo zumos y fruta, por ejemplo. Toma nota de algunas de las principales dietas que a partir de ahora verás en las revistas y muchos medios de comunicación y descubre en qué es lo que fallan:

Dieta vegetariana

No todos los vegetarianos son iguales. Hay tres grupos de dietas vegetarianas. La lacto-ovovegetariana (toman leche, huevos y vegetales), la lacto-vegetariana (toman leche y vegetales) y la de los vegetarianos puros (solo toman productos de origen vegetal). En algunos de estos casos su estado de salud puede ser bueno (consiguen las proteínas, por ejemplo, a através de la soja). Pero en los vegetarianos puros si que es más fácil que podamos observar deficiencias en nutrientes, en especial les faltan aminoácidos esenciales (presentes en las proteínas, que ellos no toman), y también deficiencia en hierro (que conseguimos en especial de la carne y que ellos tampoco toman) y también défict en vitamina B2, B12 y D.

Los que no toman carne, leche ni huevos tienen una carencia en vitamina B12. Al no tomar leche ni derivados lácteos sufren también una deficiencia en calcio, un mimeral esencial para nuestros huesos. El calcio que obtienen de otros alimentos no lo asimilan bien al no tomar vitamina D y tienen una falta de hierro al no consumir carne, como ya vimos. De este tipo son la dieta de las crudités (con muchos vegetales crudos), la dieta vegetal... y todas las derivadas.

Dietas de frutas

Son muy rápidas y de resultados inmediatos. Al tomar solo zumos o fruta, lo que caracteriza a dietas del tipo de la de Beverly Hills, son muy, muy deficitarias y peligrosas. Sólo se basan en el consumo de agua e hidratos de carbono, carecen de proteínas, se aproximan más a la dieta líquida o de ayuno.

Son bajísimas en calorías y con ellas se pierde mucho peso, pero lo que en realidad se pierde es agua y las proteínas de nuestros músculos, por lo que provocan flacidez. Pueden alterar la salud de quienes las hacen e incluso en algunos casos provocar la muerte. Son muy peligrosas.

Dietas cetogénicas

En este grupo se encuentran algunas de las más conocidas como son la Atkins, la Scardale... que dan buenos resultados pero que también son peligrosas. Son dietas muy bajas en hidratos de carbono y ricas en proteínas y grasas. Los partidarios de este tipo de dietas dicen que funcionan muy bien porque se eliminan las grasas por la orina, sin necesidad de consumirla dentro del organismo. Al no consumir hidratos de carbono se origina gran cantidad de acetona. La acetona provoca un efecto saciante, pero también nauseas, vómitos e inapetencia. Se pierden proteínas y agua. Su pérdida de grasa (que también se produce) es la misma que podría conseguirse si se siguiese una dieta hipocalórica.

¿Por qué son peligrosas? Debido a que al ser unas dietas hiperproteicas e hipergrasas favorecen el aumento del colesterol y del ácido úrico. Al no tomar fibra (presente en frutas, verduras, carbohidratos...) suelen asociarse también al estreñimiento y producen una pérdida de calcio, magnesio y potasio. También hay déficit de vitaminas: B, E y C y provocan mal aliento por la presencia de acetona. El propio doctor Atkins consciente de los problemas de su dieta la modificó un poco, enriqueciéndola en vegetales y frutas (en una pequeñísima cantidad) para hacerla más sana.

Dietas disociadas

Son dietas menos restrictivas, no hay que pesar la comida y permiten comer de todo. Lo esencial en este tipo de dietas es no combinar unos alimentos con otros. Son las de mayor aceptación en nuestro país. Ejemplo es la dieta de Hay que fue posteriormente adaptada por Montignac. Se basa en no mezclar proteínas con hidratos de carbono porque el organismo necesita metabolizar las proteínas en un medio ácido y los hidratos de carbono en un medio alcalino (no se puede tomar un fileta a la plancha con patatas, por ejemplo). La verdad es que nuestro organismo es sabio y hay enzimas digestivas para cada uno de los componentes, sin que interfieran unos nutrientes en otros. En este sentido ejemplos son el pan y el arroz, que son alimentos glúcidos, pero contienen un porcentaje de proteínas y la leche que es proteíca pero también tiene hidratos de carbono y grasa. Luego la teoría cae por su propio peso. En realidad esta dieta, la de Montignac es hipocalórica, porque no permite consumir frutos secos, ni grasa y restringe la fécula. Considera carbohidratos malos al azúcar, los dulces, el pan, el arroz, las patatas y las harinas refinadas, por tanto el número de calorías que permite ingerir es menor. Más que hacer una dieta disociada de este tipo, lo mejor es hacer una dieta variada y sana.

Dietas desengrasantes

A este grupo pertenecen la dieta del pomelo, la del limón, la dieta de la sopa...). En general son dietas muy monótonas, de temporada o de moda. Están pensadas para aquellos que quieren resultados rápidos y que no quieren esforzarse en hacer una dieta convencional hipocalórica.

La dieta de la sopa antigrasa se puso muy de moda. Su base es una sopa hecha con verduras, de la que se puede tomar la cantidad que se quiera a lo largo de todo el día. Luego se van añadiendo un solo alimento durante un día. Por ejemplo un día fruta, otro verduras, otro leche descremada y el resto combinar varios de los alimentos citados, y por supuesto consumir la sopa. En definitiva se trata de una dieta muy deficitaria e hipocalórica, en la que lo que predomina son los hidratos de carbono que están en las frutas y las verduras.

Excepto los días en los que se toma algo de carne y leche, el resto de los días es deficitaria en proteínas. Con esta dieta lo que se pierde es agua y proteínas musculares (tono muscular). Por eso no se aconseja seguirla más de 3 o 4 días (al igual de las que hemos mencionado anteriormente, nunca debemos superar esta cifra).

Hay quienes hace este tipo de dietas para depurarse, con la idea de que así eliminan toxinas. Pero no es cierto. Las dietas líquidas como la del sirope de arce (de venta en herbolarios y parafarmacias), las de los licuados de frutas, las de las sopas.... lo que hacen perder es líquido, es decir agua, en especial si se acompañan de hierbas adelgazantes, diuréticos y laxantes. Ayudan a perder volumen de forma momentánea, por eso muchos piensan que son depurativas. La verdad es que en cuanto se toma de nuevo líquido el peso se recupera.

Dieta equilibrada

La dieta variada y equilibrada también nos puede ayudar a perder peso, pero en este caso sin poner en peligro nuestra salud. ¿En qué consiste? En comer de todo, pero en la cantidad justa. Hay que tener especial cuidado con la grasa y reducirla al mínimo (1 cucharada de aceite por comensal), cocinar con los métodos más sanos (cocción, al vapor, a la plancha, al horno...), recurrir a los alimentos light (para recortar calorías), sustituir los productos enteros por la versión desnatada (leche, yogures, quesos frescos...), tomar verduras y frutas en abundancia, servir raciones más pequeñas... Nuestra regla de oro será quedarse en todas las comidas siempre con un poco de hambre (no comer hasta hartarnos), un buen truco es servirnos en platos de postre y completar los platos con ensaladas de vegetales aderezadas con unas gotas de aceite.

Esta dieta no prohibe nada pero es lógico que hay que restringir los dulces y bollos, no tomar comidas rápidas (hamburguesas, pizzas...) y beber preferiblemente agua o refrescos light. Se puede tomar pan, pero una cantidad pequeña. Y legumbres, también se deben tomar, pero sólo un platito. Una dieta equilibrada tipo podría consistir en un desayuno de 200 ml de café con leche descremada, una pieza de fruta y un pequeño bol de cereales. A media mañana se puede tomar una pieza de fruta o un pequeño sándwich (las rebanadas de pan sin los bordes, que se eliminan) con una loncha de jamón de York de calidad extra. En la comida un platito de legumbres (dos veces por semana), pescado o carne a la plancha (el filete del tamaño de nuestra palma de la mano sin contar los dedos y ensalada de hoja verde abundante con tomate, por ejemplo (hasta 250-300 gramos). Los días que no se consuman las legumbres se puede tomar un pequeño bol de arroz blanco (del tamaño de un vasito de vino) o bien una patatita asada o cocida pequeña. Y de postre una pieza de fruta (naranja, manzana, pera, sandía, melón...). A media tarde una taza de café con leche desnatada endulzada con sacarina y 3 galletas tipo María. Y para la cena una ensalada de temporada, carne o pescado a la plancha (la misma cantidad de la comida o algo menor) y una pequeña ración de arroz blanco (un vasito) o una patatita asada. Y de postre una pieza de fruta fresca. Además 4-5 veces por semana se puede tomar huevo (en tortilla francesa) en lugar de la carne o el pescado.

Con este plan dietético y empezado ya, llegarás al verano con el peso que deseas tener, sin pasar hambre y sin poner en riesgo tu salud. ¡Seguro que lo consigues!

¡Ah! Y si tienes que perder una gran cantidad de peso, no lo dudes, ponte en manos de un especialista en Dietética y Nutrición. Al margen de proponerte una dieta saludable y adecuada para tí, te obligará a seguirla, porque controlará tu peso periódicamente.
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