
Lineamientos para el Tratamiento de un Paciente con Sobrepeso u Obeso

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En este artículo me referiré al Ginseng Chino o Coreano (Panax Gingsen) y su efecto en el rendimiento físico y mental, exclusivamente. El ginseng es una planta cuya raíz contiene ginsenósidos como agentes activos. La raíz de ginseng es cosechada cinco o más años después de que se sembró y contiene 1-2% de ginsenósidos. Los extractos estandarizados contienen 4%. Al ginseng se le considera un adaptógeno, es decir, ayuda a la normalización de las funciones del cuerpo alteradas por el estrés, más no se considera un estimulante como lo es la cafeína. Esta última la encontramos en prácticamente todos los refrescos embotellados sabor con gas sabor cola y, obviamente, en el café. El estrés puede ser causado por calor, frío, ejercicio, trauma, desveladas, radiación, infecciones, estrés sicológico. Por su parte, un adaptógeno no causaría efectos colaterales. El ginseng ha mostrado efectos inmunoestimuladores, es decir, mejora la función inmune. El sistema inmunológico es el encargado de la defensa del organismo contra agentes externos que pudieran ser causantes de enfermedades y esto se traduce en una mayor resistencia a enfermedades infecciosas. El ginseng también muestra actividad antioxidante por medio del aumento del contenido de glutatión en el hígado (el glutatión es un potente antioxidante natural que producimos en el cuerpo y su acción es favorable al organismo). Los ginsenósidos también estimulan la producción de óxido nítrico (el óxido nítrico es una sustancia natural producida por el cuerpo y es favorable al organismo) por las células del sistema inmune, del endotelio vascular (capa de los vasos sanguíneos que tiene contacto con la sangre) y tejido eréctil. Dado que el ginseng muestra mecanismos múltiples que tienen relevancia sobre el rendimiento físico estos podrían ser los responsables del efecto antiestrés del ginseng.
Se han publicado estudios sobre el ginseng y el rendimiento físico tanto con efectos favorables como con efectos nulos. Esto se debe a dos causas principales: a) la duración y b) la cantidad de ginseng. El tiempo de uso del suplemento debe ser por lo menos de 8 semanas, la cantidad debe ser de la adecuada, ya sea de extracto estandarizado o de raíz pulverizada.
Así, bajo condiciones apropiadas, el extracto de raíz de ginseng puede aumentar la fuerza muscular (medida en un aparato llamado dinamómetro) y la capacidad de trabajo aeróbico (medido en bicicleta estacionaria llamada cicloergómetro). Los que nos dedicamos a la práctica del acondicionamiento físico preferimos medir la fuerza con barras libres y medimos una repetición máxima y para capacidad de trabajo aeróbico preferimos caminata, trote o carrera., ya que contamos con normas estandarizadas y reconocidas internacionalmente.
Otros estudios muestran que el ginseng es útil en mejorar la función pulmonar y en disminuir el tiempo de reacción en varones mayores de 40 años y en mujeres de 30 años en adelante. Esto es importante en deportes donde hay que reaccionar de forma muy rápida, por ejemplo: béisbol, básquetbol, tenis, etc. Parece que el efecto del ginseng sobre el rendimiento físico en atletas es útil en los no competitivos mayores de 40 años y de poca utilidad en atletas más jóvenes. Los atletas bien entrenados podrían no tener efectos más allá que el efecto placebo, excepto, posiblemente, durante periodos de entrenamiento físico intenso. También podrían disminuir los efectos deletéreos del sobreentrenamiento.
¿Es el ginseng seguro para la salud? Sí lo es; tiene una historia de uso de más de 2000 años y hasta la fecha no se han mostrado efectos negativos a la salud del ginseng consumido vía oral como auxiliar en el rendimiento físico. Además, el ginseng no es un estimulante y no resulta positivo en las pruebas de sustancias prohibidas.
Actualmente no hay riesgo de ser descalificado por el uso de ginseng en eventos deportivos donde se realicen pruebas de drogas, de tal forma que el ginseng es mucho más seguro que la cafeína, la cual consumimos millones de personas prácticamente a diario. Es más, se pueden consumir sustancias prohibidas por los comités deportivos en medicamentos que contienen pseudoefedrina o fenilpropanolamina y se compran sin receta médica, tal es el caso del desenfriol D, entre muchos otros.
En resumen, los suplementos de Panax Ginseng pueden aumentar el rendimiento físico y mental si se toman por el tiempo adecuado y en las dosis suficientes. Se pueden mostrar beneficios mayores en sujetos con poco acondicionamiento físico y también en mayores de 40 años.
Recuerde que todo programa de ejercicio debe ser diseñado con los principios científicos de las ciencias del ejercicio y debe ir aunado a una adecuada alimentación de acuerdo con las características y metas de la persona. Si desea utilizar ginseng asesórese con su profesional de la salud familiarizado con el uso de suplementos.
Felipe de Jesús García López (Mérida, Yucatán, México).
Nutriólogo Posgraduado en Ciencias del Deporte opción Biología
Entrenador Personal Certificado. Especialista Certificado en Acondicionamiento Físico y Fuerza
Productos Light
Sin fórmulas mágicas
La lectura de las etiquetas es fundamental para el consumidor porque algunos de ellos no son tan "light" como intentan parecer
¿Qué es un producto light?
¿Son realmente útiles o necesarios?
En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de productos, si bien se consideran adecuados para quienes deben limitar el aporte energético de su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad.
Aclarando conceptos importantes
Esto se traduce en que el consumidor que hace uso de estos productos debe moderar de igual modo la cantidad o ración. De no ser así, sus efectos resultan contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumentos de peso. Para tener una idea más clara, una cucharada sopera (15 gramos) de mayonesa convencional contiene unas 100 calorías y unos 10 gramos de grasa, mientras que la versión light aporta en torno a 50 calorías y 5 gramos de grasa. Por tanto, si la persona cae en el error de que por ser un producto light puede tomar el doble o mayor cantidad, al final estará consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que si se tratara de la mayonesa convencional.
Por otro lado, si se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el normal funcionamiento del organismo también puede verse alterado. Esto último sucede si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales y sus derivados (pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres, verduras y frutas, dulces. Y la situación se agrava si a ello se suma el empleo de productos "sin azúcar". Si no se consume la cantidad adecuada de hidratos de carbono -nuestro principal combustible energético- se produce un "autoconsumo" de las propias reservas corporales de efectos perjudiciales para la salud.
Conviene comparar la lista de ingredientes del producto light con la del alimento tradicional de referencia, así como la composición energética y nutricional de ambos, no sólo por cada 100 gramos, sino también teniendo en cuenta la porción o ración de consumo, puesto que puede haber más de una sorpresa.
La comparación de las características de los productos light y sus equivalentes tradicionales permite establecer si en verdad son adecuados o no a las necesidades de la persona, conocer la composición de lo que se está comiendo, así como la relación entre calidad y precio.
Variedades de productos light
Muchas son las dietas que pueden poner en peligro nuestra salud, a veces se ponen de moda y están en boca de muchos de nuestros conocidos. Desconfía de toda dieta que te prometa una rápida pérdida de peso y que te prohiba comer algunos tipos de alimentos o te proponga comer solo zumos y fruta, por ejemplo. Toma nota de algunas de las principales dietas que a partir de ahora verás en las revistas y muchos medios de comunicación y descubre en qué es lo que fallan:
No todos los vegetarianos son iguales. Hay tres grupos de dietas vegetarianas. La lacto-ovovegetariana (toman leche, huevos y vegetales), la lacto-vegetariana (toman leche y vegetales) y la de los vegetarianos puros (solo toman productos de origen vegetal). En algunos de estos casos su estado de salud puede ser bueno (consiguen las proteínas, por ejemplo, a através de la soja). Pero en los vegetarianos puros si que es más fácil que podamos observar deficiencias en nutrientes, en especial les faltan aminoácidos esenciales (presentes en las proteínas, que ellos no toman), y también deficiencia en hierro (que conseguimos en especial de la carne y que ellos tampoco toman) y también défict en vitamina B2, B12 y D.
Los que no toman carne, leche ni huevos tienen una carencia en vitamina B12. Al no tomar leche ni derivados lácteos sufren también una deficiencia en calcio, un mimeral esencial para nuestros huesos. El calcio que obtienen de otros alimentos no lo asimilan bien al no tomar vitamina D y tienen una falta de hierro al no consumir carne, como ya vimos. De este tipo son la dieta de las crudités (con muchos vegetales crudos), la dieta vegetal... y todas las derivadas.
Son muy rápidas y de resultados inmediatos. Al tomar solo zumos o fruta, lo que caracteriza a dietas del tipo de la de Beverly Hills, son muy, muy deficitarias y peligrosas. Sólo se basan en el consumo de agua e hidratos de carbono, carecen de proteínas, se aproximan más a la dieta líquida o de ayuno.
Son bajísimas en calorías y con ellas se pierde mucho peso, pero lo que en realidad se pierde es agua y las proteínas de nuestros músculos, por lo que provocan flacidez. Pueden alterar la salud de quienes las hacen e incluso en algunos casos provocar la muerte. Son muy peligrosas.
En este grupo se encuentran algunas de las más conocidas como son la Atkins, la Scardale... que dan buenos resultados pero que también son peligrosas. Son dietas muy bajas en hidratos de carbono y ricas en proteínas y grasas. Los partidarios de este tipo de dietas dicen que funcionan muy bien porque se eliminan las grasas por la orina, sin necesidad de consumirla dentro del organismo. Al no consumir hidratos de carbono se origina gran cantidad de acetona. La acetona provoca un efecto saciante, pero también nauseas, vómitos e inapetencia. Se pierden proteínas y agua. Su pérdida de grasa (que también se produce) es la misma que podría conseguirse si se siguiese una dieta hipocalórica.
¿Por qué son peligrosas? Debido a que al ser unas dietas hiperproteicas e hipergrasas favorecen el aumento del colesterol y del ácido úrico. Al no tomar fibra (presente en frutas, verduras, carbohidratos...) suelen asociarse también al estreñimiento y producen una pérdida de calcio, magnesio y potasio. También hay déficit de vitaminas: B, E y C y provocan mal aliento por la presencia de acetona. El propio doctor Atkins consciente de los problemas de su dieta la modificó un poco, enriqueciéndola en vegetales y frutas (en una pequeñísima cantidad) para hacerla más sana.
Son dietas menos restrictivas, no hay que pesar la comida y permiten comer de todo. Lo esencial en este tipo de dietas es no combinar unos alimentos con otros. Son las de mayor aceptación en nuestro país. Ejemplo es la dieta de Hay que fue posteriormente adaptada por Montignac. Se basa en no mezclar proteínas con hidratos de carbono porque el organismo necesita metabolizar las proteínas en un medio ácido y los hidratos de carbono en un medio alcalino (no se puede tomar un fileta a la plancha con patatas, por ejemplo). La verdad es que nuestro organismo es sabio y hay enzimas digestivas para cada uno de los componentes, sin que interfieran unos nutrientes en otros. En este sentido ejemplos son el pan y el arroz, que son alimentos glúcidos, pero contienen un porcentaje de proteínas y la leche que es proteíca pero también tiene hidratos de carbono y grasa. Luego la teoría cae por su propio peso. En realidad esta dieta, la de Montignac es hipocalórica, porque no permite consumir frutos secos, ni grasa y restringe la fécula. Considera carbohidratos malos al azúcar, los dulces, el pan, el arroz, las patatas y las harinas refinadas, por tanto el número de calorías que permite ingerir es menor. Más que hacer una dieta disociada de este tipo, lo mejor es hacer una dieta variada y sana.
A este grupo pertenecen la dieta del pomelo, la del limón, la dieta de la sopa...). En general son dietas muy monótonas, de temporada o de moda. Están pensadas para aquellos que quieren resultados rápidos y que no quieren esforzarse en hacer una dieta convencional hipocalórica.
La dieta de la sopa antigrasa se puso muy de moda. Su base es una sopa hecha con verduras, de la que se puede tomar la cantidad que se quiera a lo largo de todo el día. Luego se van añadiendo un solo alimento durante un día. Por ejemplo un día fruta, otro verduras, otro leche descremada y el resto combinar varios de los alimentos citados, y por supuesto consumir la sopa. En definitiva se trata de una dieta muy deficitaria e hipocalórica, en la que lo que predomina son los hidratos de carbono que están en las frutas y las verduras.
Excepto los días en los que se toma algo de carne y leche, el resto de los días es deficitaria en proteínas. Con esta dieta lo que se pierde es agua y proteínas musculares (tono muscular). Por eso no se aconseja seguirla más de 3 o 4 días (al igual de las que hemos mencionado anteriormente, nunca debemos superar esta cifra).
Hay quienes hace este tipo de dietas para depurarse, con la idea de que así eliminan toxinas. Pero no es cierto. Las dietas líquidas como la del sirope de arce (de venta en herbolarios y parafarmacias), las de los licuados de frutas, las de las sopas.... lo que hacen perder es líquido, es decir agua, en especial si se acompañan de hierbas adelgazantes, diuréticos y laxantes. Ayudan a perder volumen de forma momentánea, por eso muchos piensan que son depurativas. La verdad es que en cuanto se toma de nuevo líquido el peso se recupera.
La dieta variada y equilibrada también nos puede ayudar a perder peso, pero en este caso sin poner en peligro nuestra salud. ¿En qué consiste? En comer de todo, pero en la cantidad justa. Hay que tener especial cuidado con la grasa y reducirla al mínimo (1 cucharada de aceite por comensal), cocinar con los métodos más sanos (cocción, al vapor, a la plancha, al horno...), recurrir a los alimentos light (para recortar calorías), sustituir los productos enteros por la versión desnatada (leche, yogures, quesos frescos...), tomar verduras y frutas en abundancia, servir raciones más pequeñas... Nuestra regla de oro será quedarse en todas las comidas siempre con un poco de hambre (no comer hasta hartarnos), un buen truco es servirnos en platos de postre y completar los platos con ensaladas de vegetales aderezadas con unas gotas de aceite.
Esta dieta no prohibe nada pero es lógico que hay que restringir los dulces y bollos, no tomar comidas rápidas (hamburguesas, pizzas...) y beber preferiblemente agua o refrescos light. Se puede tomar pan, pero una cantidad pequeña. Y legumbres, también se deben tomar, pero sólo un platito. Una dieta equilibrada tipo podría consistir en un desayuno de 200 ml de café con leche descremada, una pieza de fruta y un pequeño bol de cereales. A media mañana se puede tomar una pieza de fruta o un pequeño sándwich (las rebanadas de pan sin los bordes, que se eliminan) con una loncha de jamón de York de calidad extra. En la comida un platito de legumbres (dos veces por semana), pescado o carne a la plancha (el filete del tamaño de nuestra palma de la mano sin contar los dedos y ensalada de hoja verde abundante con tomate, por ejemplo (hasta 250-300 gramos). Los días que no se consuman las legumbres se puede tomar un pequeño bol de arroz blanco (del tamaño de un vasito de vino) o bien una patatita asada o cocida pequeña. Y de postre una pieza de fruta (naranja, manzana, pera, sandía, melón...). A media tarde una taza de café con leche desnatada endulzada con sacarina y 3 galletas tipo María. Y para la cena una ensalada de temporada, carne o pescado a la plancha (la misma cantidad de la comida o algo menor) y una pequeña ración de arroz blanco (un vasito) o una patatita asada. Y de postre una pieza de fruta fresca. Además 4-5 veces por semana se puede tomar huevo (en tortilla francesa) en lugar de la carne o el pescado.
Con este plan dietético y empezado ya, llegarás al verano con el peso que deseas tener, sin pasar hambre y sin poner en riesgo tu salud. ¡Seguro que lo consigues!